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SU SANTIDAD "El Olivo"

El tatarabuelo

Foto: Montse Baiges (Lleida)

El olivo y su fruto han estado siempre muy relacionados con lo divino y lo espiritual. El olivo ha sido considerado como un árbol sagrado. La Biblia contiene numerosas menciones a este árbol y al aceite de su fruto. Es símbolo del matrimonio y de la sexualidad. También su rama es signo de paz: "Después de 40 días de diluvio, la paloma le dió a Noé un ramo de olivo". Otra referencia a la santidad del olivo la encontramos en la celabración del Domingo de Ramos. Las palmas y ramos del olivo se bendicen para llevarlos en procesión como recuerdo de la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén.

Sin duda, el misticismo del olivo proviene de su resistencia, su longevidad y su sorprendente capacidad regenerativa. Cuando por algún accidente o enfermedad, el final de sus días parece llegar implacable, es capaz de generar nuevos brotes que le permiten resurgir. En la antigüedad fue considerado un árbol inmortal. Se conocen ejemplares que alcanzan casi los 2.000 años de edad.

Según nos cuenta Montse, la autora de la foto que ilustra este artículo: "Se trata de un olivo de unos 1.800 años que tuvo que soportar el frio y duro invierno del año 2000, con nieves y heladas hasta 14C bajo cero, además de las intensas nieblas aparasoladas características de Lleida".

A pesar de todo, este anciano olivo aún tiene fuerza para que de sus ramas y hojas, impregnadas por su savia añeja y nutrida, brote de nuevo ese fruto tan generoso: manantial del aceite de la vida.



LOS ORÍGENES DEL CULTIVO DEL OLIVO

Olivar en los Pinillos (Yecla)

Todo apunta a que el cultivo del olivo tuvo sus inicios unos 4.000 años antes de Cristo en el Oriente Próximo. Más concretamente, en el territorio que va desde el sur del Caúcaso (Transcaucasia) hasta la frontera de Irán, y desde allí, pasando por Mesopotamia, hasta el mar mediterráneo en la costa de Siria.

Los primeros olivares plantados fueron selecciones de olivos silvestres o acebuches. Coincidiendo con los primeros asentamientos agrícolas, el aceite de oliva se convirtió en uno de los productos básicos junto con el cereal y la vid.

Las raíces del olivo fueron ampliando su dominio a lo largo de ambas vertientes mediterráneas. A través de Chipre, se extendío por Turquía y se propagó hacia Grecia y Cretá, desde donde llegó a Egipto. Su alcance... le llevó hasta Sudáfrica.

Mientras, por el otro extremo, por oriente, el olivar llegaba a China, Japón e incluso Australia. Los colonizadores españoles lo llevarían también hasta el Nuevo Continente, donde encontró ambientes aptos en los que enraizarse y prosperar.

Este noble árbol ha proliferado en territorios comprendidos entre las latitudes 30 y 45 a ambos lados del ecuador, en especial en las regiones caracterizadas por climas con verano seco y caluroso, como el mediterráneo.

La Aceituna, fruto del olivo, se utilizó inicialmente para la extracción de aceite. Su consumo en fresco no se realizó hasta el siglo primero, cuando se le comenzó a aplicar un proceso de maceración que eliminaba su intrínseco amargor.